La Clave nace como academia de barrio con oído de conservatorio: piano, guitarra, acordeón, canto, lenguaje y edición. No abrimos para llenar aulas. Abrimos para que cada alumno —de 4 años o adulto— tenga su hora en el calendario.
El logo lo dice: una clave de sol sobre cinco líneas. Todo lo que enseñamos cabe ahí. El resto —globos, ofertas, matrícula exprés— se queda fuera del aula.
Niños desde 4 años, y adultos que vuelven.
Iniciación con calma, o recuperación de lo que se dejó a medias. También quien prepara el acceso al conservatorio y necesita calendario, no promesas. Se viene con cita. No hay clases sueltas sin aviso.