No es un conservatorio de paso ni una tienda de instrumentos. Es una academia de barrio con oído exigente: se viene con hora, se estudia despacio, y la plaza se habla en persona.
Siete servicios. Un aula.
Piano, guitarra, acordeón, lenguaje, edición, canto y acceso al conservatorio. Se pide el que encaja y se cita en Colón 105.